PRIMER ENCUENTRO DE MATRIMONIOS ITM
Encuentro de Matrimonios en la Parroquia de San Juan Bosco: Un Camino Compartido de Crecimiento y Esperanza.
El pasado 22 de noviembre, la Parroquia de San Juan Bosco vivió una jornada marcada por la alegría, la reflexión profunda y la fraternidad. Siete parejas —todas ellas participantes de las promociones del año anterior de los cursos prematrimoniales de la parroquia— respondieron a la invitación del equipo de pastoral familiar para participar en el primer Encuentro de Matrimonios, un espacio de reencuentro, diálogo y crecimiento, pensado para acompañar los primeros años de vida conyugal.
En un ambiente de acogida cálida, marcado por la espiritualidad salesiana y el espíritu de familia que caracteriza a la comunidad de San Juan Bosco, estas parejas vivieron un itinerario cuidadosamente preparado, que comprendió momentos de oración, trabajo personal y compartido, dinámicas grupales, presentación del movimiento Hogares Don Bosco y un fraternal espacio de convivencia.
A lo largo de la jornada, se pudo percibir la ilusión con la que los matrimonios acudieron, la gratitud por tener un espacio para detenerse en medio de las exigencias diarias, y la convicción de que la vida matrimonial necesita tiempo, cuidado, escucha y presencia. Este encuentro buscó precisamente eso: ofrecer un lugar seguro donde la pareja pueda reencontrarse, dialogar y fortalecer los lazos que la unen, a la luz del Evangelio y del estilo educativo de Don Bosco.
La jornada comenzó con un momento de bienvenida preparado por el equipo de pastoral familiar. A medida que las parejas iban llegando, se les recibía con un ambiente cálido.. Desde el principio se quiso subrayar la importancia de la acogida, elemento esencial del carisma salesiano: hacer que cada persona se sienta en casa, valorada y parte de la comunidad.
Luego de los saludos iniciales, se dio paso a un momento de oración, que invitó a los participantes a poner el día en manos del Señor. D. Anselmo como vicario parroquial, dirigió unas palabras iniciales recordando que la vida matrimonial es un camino que se recorre de la mano de Dios, y que la oración compartida es uno de los pilares que sostienen la relación en medio de las alegrías y desafíos. Se ofreció un breve momento de silencio, seguido de una oración conjunta recitada por todos los participantes y el equipo animador. Este sencillo gesto llenó el ambiente de serenidad y creó la disposición interior para vivir el resto del encuentro de manera profunda.
Con el corazón ya dispuesto, se pasó al segundo momento del encuentro: la presentación de los participantes. Aunque ya algunas se conocían de su promoción del curso prematrimonial. Cada matrimonio tuvo unos minutos para compartir su nombre, cuánto tiempo llevan casados, cómo ha sido la experiencia de este primer período de vida en común y qué les motivó a participar en este encuentro.
Entre las distintas intervenciones se escucharon testimonios espontáneos que reflejaban tanto la alegría como los desafíos propios de los primeros meses o años de matrimonio. Algunos hablaron de la aventura de iniciar un hogar juntos, de la ilusión de construir proyectos compartidos; otros compartieron las dificultades de adaptarse a nuevas rutinas, niños que han llegado o están apunto de llegar y también, casas que hay que reformar. El tercer bloque del encuentro estuvo dedicado al trabajo personal por parejas, Se entregó a cada matrimonio un cuadernillo con preguntas, reflexiones pensadas para favorecer el diálogo honesto y la escucha mutua. El objetivo era ofrecer un espacio íntimo para hablar de la relación no desde la urgencia o la rutina, sino desde la calma y la atención plena.
Las parejas se distribuyeron en distintos lugares, y durante un tiempo prudente, se dedicaron a conversar. Este ejercicio, aparentemente sencillo, se convirtió para muchas parejas en una experiencia reveladora. Tras el trabajo personal, llegó el momento de trabajo en grupo, donde las siete parejas se reunieron nuevamente para compartir algunas de las reflexiones que surgieron durante el diálogo de las parejas. Las preguntas guía para el diálogo grupal giraron en torno a los retos de la convivencia, el equilibrio entre vida personal y de pareja, la espiritualidad compartida y la importancia de la comunidad.
Este espacio permitió que los matrimonios se sintieran acompañados en lo que es la vida diaria. Uno de los momentos centrales de la tarde fue la presentación del movimiento Hogares Don Bosco, una propuesta de la Familia Salesiana orientada a acompañar a los matrimonios en su crecimiento humano, espiritual y apostólico. Los responsables del movimiento expusieron, con entusiasmo y claridad, los objetivos, el funcionamiento y la riqueza que aporta a los hogares que participan en él.
A partir de la espiritualidad de Don Bosco, Hogares Don Bosco invita a los matrimonios a vivir su vocación con alegría, compromiso y esperanza, ofreciendo un itinerario formativo progresivo, encuentros periódicos, acompañamiento fraterno y participación activa en la misión de la Iglesia.
Durante la presentación, se explicaron los elementos esenciales del movimiento: Reuniones mensuales por grupos, donde los matrimonios reflexionan sobre temas clave de la vida conyugal y familiar. Acompañamiento espiritual a través de sacerdotes o matrimonios guías. Retiros, convivencias y encuentros formativos, que permiten profundizar en la fe y fortalecer los vínculos. Dimensión comunitaria, donde se fomenta el apoyo mutuo y la amistad entre las familias. Participación en la misión salesiana, especialmente en la educación de niños, jóvenes y familias.
Como cierre de la jornada, y fiel al estilo sencillo y alegre de Don Bosco, se ofreció un momento fraterno de tapeo y convivencia, que hicieron del final del encuentro un espacio relajado, distendido y muy familiar. Esta última parte del encuentro fue la ocasión perfecta para seguir conversando, compartir anécdotas de la vida matrimonial y crear vínculos que van más allá de la actividad pastoral.
El primer Encuentro de Matrimonios de la Parroquia de San Juan Bosco no fue simplemente una actividad más en el calendario pastoral. Fue un reto y una oportunidad para sembrar semillas de esperanza y fortalecer los cimientos de los hogares jóvenes que forman parte de la comunidad. La parroquia, por su parte, reafirmó su compromiso con la pastoral familiar, convencida de que acompañar a los matrimonios jóvenes es una misión esencial para construir una Iglesia viva, fuerte y esperanzada. Este encuentro fue solo el comienzo. Se abre ahora un camino lleno de posibilidades, donde los matrimonios están invitados a seguir creciendo, a integrarse en la comunidad y, si lo desean, a encontrar en Hogares Don Bosco un hogar para su vida matrimonial. Y a repetir otra vez el año que viene con el 2º encuentro ITM de matrimonios.
Comentarios recientes