Triana se rinde a Don Bosco

El barrio de Triana no se entiende sin el sonido de las campanas de la calle Condes de Bustillo, y este enero de 2026, ese repique ha tenido un eco especial. Nuestra casa, Salesianos de Triana, ha culminado un mes de celebraciones en honor a San Juan Bosco, demostrando que, más de un siglo después de la llegada de su carisma a Sevilla, la devoción por el «Padre y Maestro de la Juventud» sigue más viva, joven y vibrante que nunca.

No ha sido una celebración de un solo día; ha sido un despliegue de identidad salesiana que ha inundado cada rincón de la casa, contagiando a alumnos, profesores, familias y antiguos alumnos de esa alegría que Don Bosco siempre pedía como requisito para la santidad.

El pistoletazo de salida: Talento y emoción en el Festival de Playbacks 2026

La festividad comenzó con uno de los eventos más esperados por toda la comunidad educativa de nuestra casa: el Festival de Playbacks 2026. Durante los primeros compases de enero, el salón de actos se convirtió en el epicentro de la creatividad y el compañerismo.

Desde los más pequeños de Infantil, con sus coreografías llenas de ternura, hasta los alumnos de Bachillerato y Formación Profesional, que sorprendieron con puestas en escena de una calidad técnica y artística asombrosa, el festival fue un éxito rotundo. Fue mucho más que un certamen de música y baile; fue una explosión de diversión y emociones donde se trabajó el esfuerzo compartido. Ver a los mayores ayudando a los pequeños entre bambalinas es el vivo reflejo del ambiente de familia que se respira en esta casa.

La preparación del corazón: El Triduo Escolar y Parroquial

Tras la euforia del escenario, nuestra casa se recogió en la oración para profundizar en la figura de nuestro fundador. El Triduo escolar permitió que los alumnos, adaptando el mensaje a cada etapa, conocieran mejor la vida de Juan Bosco y su entrega por los jóvenes más necesitados.

Paralelamente, la parroquia se llenó cada tarde para el Triduo dedicado a toda la comunidad de Triana. En estos momentos de fe, se recordó que esta casa no es solo un centro de enseñanza, sino un hogar que educa el corazón bajo el sistema preventivo. La gran afluencia de fieles durante estos tres días evidenció que Don Bosco es un vecino ilustre y muy querido en el barrio.

29 de enero: El patio como lugar de encuentro

Como no podía ser de otra forma, el deporte y la creatividad tuvieron su lugar protagonista. El pasado día 29 de enero, nuestra casa transformó sus patios y aulas en un hervidero de actividad. Las competiciones deportivas enfrentaron a diferentes cursos en un ambiente de sana rivalidad donde el respeto y el «juego limpio» fueron la norma.

Simultáneamente, se desarrollaron diversos talleres en honor a nuestro fundador. Desde manualidades para los más pequeños hasta retos tecnológicos para los mayores, todas las actividades tenían un nexo común: la figura de Don Bosco. Fue un día de patio en estado puro, recordando aquella máxima salesiana de que «una casa sin patio es como un cuerpo sin alma».

30 de enero: La emoción del reencuentro en la Eucaristía Tradicional

El clímax emocional comenzó a sentirse el día 30. Nuestra casa se vistió de gala para la tradicional Eucaristía de San Juan Bosco. Fue una ceremonia marcada por la solemnidad y, sobre todo, por la presencia de muchos antiguos alumnos.

Resultó profundamente conmovedor ver cómo personas de distintas generaciones se fundían en abrazos al volver a la que siempre será su casa. Durante la homilía, se destacó cómo la semilla plantada por Don Bosco sigue dando frutos en los hombres y mujeres de hoy, que regresan al colegio para dar gracias por la educación recibida. Las lágrimas de emoción en muchos de los asistentes durante el canto del «Padre, Maestro y Amigo» fueron el testimonio más sincero de la devoción que profesamos.

31 de enero: Un cierre por todo lo alto y mirada al futuro

El mes de Don Bosco llegó a su fin el 31 de enero, el día grande. La jornada comenzó con la Eucaristía solemne, donde la comunidad educativa al completo renovó su compromiso con el carisma salesiano. El incienso y los cantos llenaron la iglesia, creando una atmósfera de profunda comunión.

Sin embargo, el broche de oro lo puso el segundo encuentro de antiguos alumnos. Tras el éxito de la primera edición, nuestra casa volvió a abrir sus puertas para que los «antiguos» compartieran vivencias, anécdotas y proyectos. Este encuentro no solo sirve para recordar el pasado, sino para fortalecer la red de familia salesiana que sostiene nuestra casa en el presente.